El problema

Las sociedades industrializadas afrontan el gran problema del creciente envejecimiento de la población. La lenta adaptación a esta nueva realidad ha derivado en el aumento de la exclusión social, la soledad y la falta de estímulos para los mayores de 65 años que además cuentan con una mejor salud y esperan seguir disfrutando plenamente de la vida. La falta de viviendas diseñadas y equipadas para apoyar la vida independiente de este sector es un echo real y preocupante.